CINE COLOMBIANO: NUEVA FORMA DE VER
El panorama actual del cine Colombiano, concerniendo todo en cuanto se especula, se critica, se conjetura, se valora y se rechaza; nos adentra en un marco universal de posibilidades que desembocan en un debate obsoleto. No hay más caminos que la deriva. Por más libre que sea la intención, el hacedor no tiene cómodas alternativas cuando se trata de escabrosos caminos que exigen la producción y la exhibición de contenido audiovisual exclusivo.
Abordado desde toda noción, la producción es una empresa quijotesca que para nada merece esperar una honesta vindicación por parte de la audiencia frente al resultado. Por un lado el comercio, tal y como lo entendemos, en su sentido monolítico, no tiene razones para vincular al cine con el arte; llámese conciencia in-consciente. Siempre aclarando que la cuestión no es en contra de la industria; puesto que tanto allá como acá es hacia donde aspira la producción: lo rentable, factor que no necesariamente tiene que disociarse del arte.
Por otra parte está el reclamo exhaustivo de los valores nacionales que exigen mostrar la cara “bonita” de Colombia como aquello que es “digno” de ser mostrado. Y por otro lado la hegemonía industrial del país que es comercial por naturaleza: Estados Unidos. Aquel aspirante que pretenda hacer cine en Colombia tendrá que afrontar los designios de todos estos monstruos que se gestan y que evolucionan hasta hacernos involucionar en una época en que las auto-críticas adquieren mayor fuerza que el mismo cine. ¿Qué hacer entonces? ¿Implantar conciencia? ¿Aumentar la producción? Y si es así ¿Cómo generar una alfabetización visual aunque sea de un margen mínimo?
Para Nietzsche lo sublime del arte está en su capacidad de desarrollar la voluntad de poder intrínseca del hombre una vez se ha liberado éste, de todos los prejuicios que la moral, la ciencia, la religión, la metafísica y en fin, todos los ámbitos nos imponen. (Obregón, 2005). En el caso del cine, hablar de lo que nos es impuesto es invocar a un gran fantasma que promueve, seduce, atrapa y corrompe de forma implacable, con una habilidad imperceptible. Estamos en tiempos sombríos para la industria que por fin está creciendo. Sin embargo, por ahora quién va a una sala a consumir cine, va a la espera de aquello que no exige mucho esfuerzo para discernir; el espectáculo de hollywood. Facilismo, pre-disposición; son los síntomas de un virus cuyo contaminante se ha expandido por todo el país sin darnos tiempo de reaccionar. Y como hemos dicho al comienzo, la audiencia se ha educado/deseducado con patrones visuales ajenos. Ha crecido aprendiendo que, para ver cine, hay que hacerlo con el lente del norte; para sentir, discernir, pensar, e incluso creer de determinada manera. Andrés Caicedo, joven caleño descarnadamente cinéfilo, fundador de la revista Ojo al Cine, bien hace un llamado de auxilio a los ciegos espectadores:
“Sr Espectador: Basta tener un mínimo sentido de la justicia para comprender la vastedad de la corrupción que el cine de USA siembra en nuestro pueblo. Al no permitir que se exhiba un auténtico cine latinoamericano, el cine USA cobra derechos de exclusividad, son ellos quienes rigen el cine que vemos y que no podemos ver. Colombia no tiene una tradición de cine comercial. Es por esto que la tradición de un cine nacional que responda a nuestra realidad en pie de lucha, es mucho menos compleja que en México por ejemplo, o Argentina, o Brasil”.(Caicedo, 1971)
El término de proximidad cultural que nos facilita el teórico Paul Lee es el que mejor se ajusta y nos permite entrever un posible margen de arraigo de un individuo a su cultura. ¿Qué factores culturales condicionan los gustos de las personas? Frente a esto Lee propone que la proximidad cultural está limitada por la estratificación de las clases sociales; Clase media y alta tiende a la televisión externa y clase baja tiende a la televisión local. (Lee, 2000)
Pero en cuanto a cine, esta noción de identidad es un tanto difusa. Puesto que, ahondando en el sistema de Lee, no podemos hablar de inter-aculturalización cuando se trata de hegemonía visual, que homogeneíza y esquematiza no solo las formas de ver y criticar cine, sino de cierto tipo de cine. Ahora, estas formas de ver están íntimamente ligadas a la apariencia. Entendiendo apariencia como espectáculo, elemento que mencionamos anteriormente. Y la apariencia con barrotes de hierro se ha instalado. Ha sido tal su impacto e influencia que ya el inconsciente colectivo rechaza (por cuestión tanto biológica como psicosocial), todo lo que supone vanguardia o novedad. Ya no importa si se desvirtúa la forma y se descuida el fondo, predomina la apariencia como sustento artificial de la calidad. ¿Calidad versus apariencia? Pregunta Lee. Dice: las masas comunes prefieren buena apariencia a alta calidad. (Lee, 2000) Resultado: una audiencia pasiva, que se identifica con lo ajeno, que va a cine si y solo si la película “pareciere muy interesante”, o que en ocasiones se interesa en cine nacional porque le “gusta apoyar el cine Colombiano”.
Finalmente, comentarios como “Estamos cansados que el cine colombiano solo muestre pura miseria, como si no existieran mas temas”; nos ha obligado a interesarnos en valorar la última película colombiana “La Sociedad del Semáforo” del tan admirado y tan detestado director Rubén Mendoza (Tunja, 1980) como un ejemplo directo del sustento del trabajo. Puesto que todo tipo de reacción despectiva, crítica destructiva y/o desprecio público que ha nacido en torno a esta maravillosa cinta poética que aborda el tema de los marginales de la calle; se resume en un conjunto de desprecios sociales que se tornan personales. Y he aquí el mismo tema, se piensa que la apariencia (lo que se muestra), lo es todo en el cine. Y el cine no es solo entretenimiento, es una forma de pensar y de sentir. No es cuestión de que se cuenta, el qué no importa, el qué es cuestión del realizador/artista, no del cine. “La culpa no es del cine, la culpa es de muchas cosas que están sucediendo en Colombia” dice Jorge Navas, director de “la Sangre y la Lluvia”. La forma, en últimas, viene siendo el fondo del asunto. Sí han habido películas con un vocabulario excesivamente vulgar o con un abordaje denso de la violencia o el narcotráfico, es porque el director así lo ha querido re-presentar. Colombia es muchas Colombias y el cineasta es libre de abordar ese Colombia que le interesa; que sea el lado oscuro o el lado “bello”, acá no hay nada que discutir (lo bello también es un cliché); y si se enjuicia sobre esto, en la oscuridad hay belleza y en lo bello hay oscuridad. Entonces es un debate obsoleto.
Para concluir, Rubén Mendoza publicó en la página “desnervadero”, experiencias sobre la discusión ardua que tuvo en la radio con unos periodistas que se burlaban de él y de su cine que, (según afirmaba Rubén sobre lo que sentía), era para que periodistas quedasen bien ante la audiencia.
“No nos centrábamos en sus miserias. Si quisiéramos hacer películas de miseria iríamos al Palacio de Nariño, a algunas cabinas de radio y algunos canales de televisión. Yo vi belleza, vida, dolor, locura. O sea: poesía, y eso es lo que comparto. Y a la poesía no le puede poner Señor periodista sus patrones, porque la obra no tiene patrón. La de nadie. Cada película es una aventura, es un método, una técnica. El problema es que esperaban una película de ñerosmal hecha. Mal actuada. Sucia de verdad. Inaudible. Sin encuadres. Sin historia. Encuentran lo que quieren ver porque en realidad tratan de darle a la película y a su equipo el trato que le darían a un ñero. La mirada que le darían a un ñero. Todo desde las reglas establecidas. Todo desde lo que les enseñó la sociedad que está bien y que está incluido”. (Mendoza, 2010)
1. ¿Por qué la animación?
Escogimos la técnica de la animación, con el fín de poder llevar un mensaje concreto a una amplia población, desde niños hasta adultos. Queremos que con éste producto audiovisual que la gente se anime a pensar más sobre lo que está ocurriendo frente a nuestro cine nacional. La animación realizada en el programa After Effects, utilizando la técnica de Motion Graphics y la animación 2D sencilla, fue con el objetivo de ser algo innovadores, a través de imágenes así mismo que den sensación de fluidez.
2. Video:
Para el video final se utilizaron diferentes entrevistas realizadas a su vez por diversos medios, dónde se indagaban cuestiones relacionadas con el cine Colombiano a varios de sus actores principales, entre ellos directores de cine, actores y algunos espectadores. En otras ocasiones se trató de videos estatales con recopilación estadística.
A continuación haremos una descripción específica de todo el material utilizado para este video.
Inicialmente se muestra un fragmento de un video realizado por el Ministerio de Cultura(Semana del Cine Colombiano, 2010). Se continúa con un fragmento de entrevista realizada por la Radio de la Universidad de la Sabana al director de Cine Gustavo Nieto Roa y al actor Diego Cadavid (Radiounisabana, 2009). Seguida por otra entrevista realizada al director de la película: “La sangre y la lluvia” (América, 2010). Seguimos con una entrevista al director de cine: Luis Alberto Restrepo (TVCAN, 2010). La siguiente también es un aparte de la entrevista con el director Rubén Mendoza para el programa de Señal Colombia “En Cine nos vemos” (Colombia, 2007). También nos interesa mostrar diferentes puntos de vista un poco pesimistas como el que muestra Harold Trompetero con su comentario (Barcelona, 2007). Continuamos con entrevistas a dos personas de la audiencia, quienes manifestaron sus experiencias con el cine Colombiano (Jiménez, 2010). Lo que continúa en el video es un diálogo entre algunos de los personajes ya incluidos anteriormente. Por último se muestra un fragmento de la película “El vuelco del cangrejo” (Navia, 2010). Se usaron además tres posters de películas de Hollywood, éstas fueron: “Ángeles y demonios” (Howard, 2009), “2012”(Emmerich, 2009) y “Avatar” (Cameron, 2009).
Las preguntas en off que van al final también fueron formuladas por nosotros buscando un cuestionamiento desde la animación para el espectador.
En términos de Lee, Inter-aculturalización se refiere al proceso en que diferentes culturas aprenden a adaptar los valores de otras hasta llegar a asimilarlos como propios; fenómeno que resulta del surgimiento de la cultura global.
INTEGRANTES:
Cristina Giraldo Montoya 200820299
Liceth Huerta Arias 200820300
Nicolas Jiménez Kassem 200911776
Laura Latorre Molina 200821166
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Referencias:
América, C. d. (Dirección). (2010). Entrevista a Jorge Navas [Película].
Barcelona, R. (Dirección). (2007). Cine Colombiano [Película].
Caicedo, A. (Mayo de 1971). Patrimoniofilmico. Folleto Ojo Al Cine # 1 .
Cameron, J. (Dirección). (2009). Avatar [Película].
Colombia, S. (Dirección). (2007). CORTOS COLOMBIANOS [Película].
Cultura, M. d. (Dirección). (2010). Semana del Cine Colombiano [Película].
Emmerich, R. (Dirección). (2009). 2012 [Película].
Howard, R. (Dirección). (2009). Angels & Demons [Película].
Jiménez, N. (Dirección). (2010). Entrevistas Audiencia [Película].
Lee, P. (2000). Television and Global Culture. En The New Communications Landscape (págs.188 - 198). London and New York: Routledge.
Navia, O. R. (Dirección). (2010). El vuelco del cangrejo [Película].
Obregón, C. P. (s.f.). Usergioarboleda. Recuperado el 14 de 11 de 2010, de http://www.usergioarboleda.edu.co/altus/critica_cine.htm
Radiounisabana (Dirección). (2009). La Industria del Cine en Colombia [Película].
TVCAN (Dirección). (2010). Entrevista al director de cine colombiano Luis Alberto Restrepo[Película].
Mendoza, R. (27 de 9 de 2010). Desnervadero. Recuperado el 15 de 11 de 2010, de AFÓNICO CONTRA MEGÁFONOS. Sobre el abuso de los medios con La sociedad del semáforo. El abuso del micrófono para imponerse.: http://desnervadero.tumblr.com/post/1199636212/afonico-contra-megafonos-sobre-el-abuso-de-los-medios
